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LanzaroteLa isla más extraordinaria y peculiar de Canarias

Lanzarote es la isla más extraordinaria y peculiar de Canarias. Las repetidas y prolongadas erupciones volcánicas que se sucedían hasta hace poco han marcado un paisaje fascinante, sin comparación en el mundo.

 

Lanzarote es la isla más nordoriental perteneciente a Canarias, España, y se caracteriza por su superficie volcánica. Cerca de noventa volcanes con unos trescientos cráteres dominan el paisaje. Con una superficie de unos 800 km², Lanzarote es la cuarta isla más grande y, por lo tanto, la del medio, de las siete conocidas islas de este archipiélago, habitado de forma permanente.

 

Las extrañas “Montañas del Fuego”, situadas en el suroeste de la isla, presentan un aspecto primitivo e incluso a veces misterioso. Se levantaron en el siglo XVIII sobre la base de años de erupciones violentas. Le dará la sensación de que le han puesto en un paisaje lunar, entre pendientes desnudas, enormes agujeros de cráter y lava afilada de todos las formas y colores. Allí se extienden profundos campos negros de ceniza y escoria solidificada. Los líquenes colonizan las piedras de lava, y los misteriosos y casi irreales túneles y cuevas subterráneos se esconden. Especialmente el juego de colores de este paisaje es siempre una experiencia fabulosa. Dependiendo de la hora del día, los colores del paisaje cambian, de marrón gris sucio a negro rojizo brillante. Pero son los detalles, esparcidos de forma austera, como si hubiera sido planeado, lo que hace que Lanzarote sea una isla de cuento: fincas aisladas, blancas como la nieve e iluminadas por la noche, alguna que otra palmera que se mece con el viento, caravanas de dromedarios que trotan por las laderas, insectos dando vueltas en el cielo, los puntos de colores de las ala delta…

 

Quien quiera experimentar Lanzarote al máximo, debe dejarse llevar por la naturaleza completamente diferente e inusual de la isla. No hay bosques y apenas crecen árboles en el “desierto” de estepa pedregosa. Sin embargo, en todas partes crecen plantas: por ejemplo, las Euphorbia, de color verde brillante, cubren kilómetros de campos de lava en el norte, las coloridas suculentas (plantas suculentas que almacenan agua), llegan a la altura del tobillo y crecen exuberantemente, y los abundantes cactus, flores coloridas, palmeras y las Dracaena no solamente están de adorno para hoteles y apartamentos. Hay puntos de referencia en varios lugares de Lanzarote que señalan objetos del famoso artista isleño César Manrique. Con mucha dedicación y amor se dedicó de forma activa a modelar el aspecto de “su” isla. Casi nadie tenía una conexión tan grande con su hogar como él. Hay que agradecerle que la belleza natural de Lanzarote no se haya hundido en el turismo de masas, sino que se ha destacado la combinación armónica de arte y naturaleza. Su idea de hacer Lanzarote uno de los lugares más bellos de la Tierra se refleja en todas sus obras y hace que Manrique sea casi inmortal.

 

De todas las Islas Canarias, Lanzarote lo ha pasado especialmente mal, ya que la isla no tiene agua subterránea, las erupciones volcánicas enterraron a metros de altura una gran parte de las regiones agrícolas y además hubo incursiones de piratas y traficantes de esclavos, sequías, plagas de langostas y crisis económicas. Pero el ingenio y la tenacidad de los lanzaroteños han conseguido superar siempre estas desgracias. 1993 fue un gran año para la pequeña isla: el particular modelo de desarrollo de la isla, que combina el crecimiento económico sostenible con la protección y conservación de la naturaleza y el medio ambiente, otorgó a Lanzarote el 7 de octubre de 1993 el reconocimiento de la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Esta fue la confirmación definitiva de un largo e intenso trabajo de los lanzaroteños para conseguir uno de sus rasgos distintivos, a saber, el continuo interés en la preservación de su medio ambiente. Fue la primera vez que toda una isla recibió este premio especial. Dispone de un hábitat donde el hombre y la naturaleza todavía están en armonía y donde se dan las “condiciones para un desarrollo prudente de manera especial”. La simbiosis perfecta entre el hombre y la naturaleza que se ha logrado en Lanzarote, es sin duda el principal motivo de este reconocimiento internacional. Mantener esta particularidad será en el futuro una de las tareas más importantes de Lanzarote.

 


 

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Un total de aproximadamente 250.000 alemanes visitan anualmente la isla más nordoriental de Canarias, que es mundialmente conocida por sus fascinantes paisajes volcánicos. Ya en 1993 fue nombrada por la UNESCO como “Reserva Mundial de la Biosfera”. Sus principales atracciones son las “Montañas de Fuego”, resultado de las erupciones violentas de magma y los imponentes túneles y cuevas subterráneos en la lava solidificada. Pero Lanzarote también posee kilómetros de playas de arena negra, blanca y dorada, que tienen mucho que ofrecer a los aficionados a los deportes acuáticos. Dado que el turismo comenzó relativamente tarde, se pudo evitar la construcción masiva de alojamientos turísticos y costeros. César Manrique, el artista más famoso de la isla, caracterizó hasta su muerte accidental en 1993 la arquitectura de los complejos vacacionales, en estrecha colaboración con la arquitectura tradicional.
Eberhard Fohrer, que vivió mucho tiempo en Lanzarote, ha dado a conocer en su guía de viaje todos los aspectos del turismo de la isla, numerosos consejos actuales e información de fondo. Más información sobre el libro…

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